coronavirus: El gesto de los ricos

Un habitante del clan de aproximadamente 11 mil ricos reconocidos en el país procuró unir voluntades entre pares para que aportasen una pizca de sus fortunas para sumar a un fondo anti coronavirus y así, evitar un trámite legislativo tendiente a darle forma a una Ley. Fracasó ¿Será porque los millonarios prefieren ajustarse a la voluntad de los representantes del pueblo? ¿o será porque confían en que descargando toneladas de presiones podrán zafar?

El rico que hizo el impensado movimiento, cuyo nombre obviamente prefiere mantener en reserva, terminó encolumnándose y esperar la evolución del tema en modo avión. No llegó a la instancia de quemar naves y salir a la luz con una megadonación que pudiese inspirar, animar o empujar a alguno de sus colegas a seguir el mismo camino.

Dicen que hay millonarios y millonarios, pero que en el fondo comparten un mismo perfil. Aseguran expertos que esta franja de la sociedad vive en una suerte de nube de google y que su realidad diaria es virtual. Que el contacto con lo terrenal en ocasiones les resulta inevitable, pero que tienen desarrollados los anticuerpos que les permiten mantener prudente distancia.

Desde luego que estas líneas refieren a los ricos de dinero, a los poseedores de cantidades de cosas materiales de las que se precia el capitalismo salvaje, la sociedad de consumo, las apariencias y la mar en coche. Nada más que a esta franja.

“Quienes más tienen, más quieren”, suele sentenciarse desde las profundidades del saber popular. También, reina en ese espacio la certeza de que “cuesta arrancarles una moneda” a quienes navegaron y navegan por aguas de opulencia. Es sabido que muchas veces el menos pintado de un barrio da en el blanco a la hora de dar definiciones de la vida cotidiana.

Esta iniciativa del gobierno de apuntar con carácter extraordinario a los bolsillos más abultados de la sociedad en mérito a una aún más extraordinaria pandemia del coronavirus resulta entendible desde el costado que se la quisiera mirar. Obviamente, no desde el prisma top.

Los acaudalados, poderosos y con altos niveles de influencias de Argentina hicieron gala al paso de los años que a ellos no se los debe/puede tocar. Y siempre contaron con lacayos funcionales en distintos sectores. Se están haciendo notar en estos días despidiendo, condicionando, apretando, haciendo lobby, expresándose por medio de muñecos periodísticos.

Joan Manuel Serrat diría algo así como “entre esos tipos y yo hay algo personal”, una siempre vigente canción que pinta a unos cuantos de los poderosos pertenecientes a este mundo de joyas.

 

 

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